martes, 16 de junio de 2009

Rompiendo el yugo



Cindy Jacob

Y por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás; y sucederá cuando te

fortalezcas que descargarás su yugo de tu cerviz.

Génesis 27.40


Los yugos son opresiones espirituales y pesadas cargas que Satanás pone sobre la gente, para mantenerlos en cautiverio. No es extraño oír el uso del término quebrar el yugo durante la mayoría de las reuniones de intercesión. Para poder en­tender con claridad el significado debes saber cómo se usaban los yugos en los tiempos bíblicos. Por lo general eran yugos dobles, para ser usados en un equipo de dos bueyes. Un buey fuerte (o guía) ocupaba el lado más grande y el más joven y débil el lado opuesto. De esta manera, al trabajar, el buey más débil se veía obligado a arar o tirar con el más fuerte. Esta es una de las razones por la cual el pasaje de Mateo 11.29-30 es tan hermoso para nosotros los creyentes: «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga».


Cuando estamos en el yugo junto con Cristo, la carga es ligera porque Él es quien carga el peso y abre el camino por ser el más fuerte. Satanás ha falsificado este principio ponien­do yugos pesados sobre las personas para oprimirlas y hacer­las esclavas del pecado, de la ley, de las opresiones ocultistas y de las relaciones erradas.

Sansón es un claro ejemplo de uno que tenía en su cuello el yugo de Satanás. Él era un hombre poderoso pero fue esclavizado a causa de su relación con la mujer llamada Dalila. Este yugo trajo gran ceguera espiritual a Sansón y él no se podía liberar de su abrazo. Esto sucede a los pastores y a los líderes en la actualidad. La Biblia es clara en el punto de que no debemos unirnos en yugo con los incrédulos: «No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?» (2 Corintios 6.14).


¿Cómo debemos orar por aquellos que han sido esclaviza­dos por los yugos de Satanás? Existen varias armas efectivas:


1. Ayunar. Isaías 58.6 dice: «¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?» General­mente sugiero una cadena de ayuno de 21 días para interceder por líderes que se sabe están en pecado. Distintas personas se anotan para ayunar durante distintos días de la semana o distintas comidas del día, hasta llegar a cubrir todo el tiempo con ayuno. Cada persona necesita conocer exactamente el moti­vo por el que está ayunando para poder lograr el acuerdo necesario.


2. Atar y desatar. Ata por medio de la oración el poder del pecado, el legalismo, las prácticas ocultistas, etc., en la vida de una persona. Prohíbele a Satanás que siga manteniendo en sus garras a esa persona.


3. Ordénale a Satanás que deje de cegar el entendimien­to de la persona, lo cual le impide ver la gloriosa luz del evangelio (véase 2 Corintios 4.4).


4. Si existe alguna relación con la fornicación o con el adulterio, ora para que sea rota la atadura. Ordena a las personas involucradas, por medio de la oración, que sean desatadas de la relación errónea. Un pasaje interesante en Ezequiel 13.18-23, describe a las mu­jeres que cazan las almas de los hombres por medio de la magia. Esto aún sucede hoy día. Si ese es el caso y las personas están totalmente engañadas como Sansón, será necesario ayunar y orar para romper el yugo de sus cuellos.


5. Alabar. La alabanza libera a los cautivos de su cauti­verio, tal como relata el Salmo 149. Aprisiona a los reyes con grillos y a sus nobles con cadenas de hierro. Aprenderemos más sobre este tema al tratarlo deteni­damente en un capítulo más adelante.


6. Recibir la unción. Una de las armas más poderosas para romper yugos es la unción en sí. El Espíritu Santo se moverá a través de nosotros en intercesión y destrozará los yugos de Satanás. Isaías 10.27 dice: «Acontecerá en aquel tiempo que su carga será qui­tada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción».


Un modelo de oración para romper yugos es:

Padre, en el nombre de Jesús te agradezco porque se están rompiendo todos los yugos que el enemigo ha puesto sobre [nombre]. Satanás, ya no harás que él participe en el pecado. Señor, te doy las gracias porque la ceguera, que le impide ver este pecado, está cayendo de sus ojos ahora mismo y que la gloriosa luz y verdad de tu Palabra se está revelando a [nombre].

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