martes, 16 de junio de 2009

Destruyendo fortalezas



Cindy Jacob

Las fortalezas son lugares fortificados que edifica Satanás para levantarse él mismo, contra el conocimiento y los planes de Dios: «Porque las armas de nuestra milicia no son carna¬les, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas» (2 Corintios 10.4).
La antigua ciudad de Pérgamo era una fortaleza del enemigo en los tiempos bíblicos. Apocalipsis 2.13 dice lo si¬guiente acerca de Pérgamo:
Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás (cursivas añadidas)

El Diccionario Bíblico de Unger dice lo siguiente acerca de la ciudad:
La ciudad (Pérgamo) tenía una gran adicción a la idolatría, y su arboleda, la cual era una de las mara¬villas del lugar, estaba llena de estatuas y de altares. Era una especie de unión entre una ciudad de cate¬drales paganas, con una ciudad universitaria y con una residencia real, embellecida a través de los años por varios reyes cuya pasión era el despilfarro y contaban con amplios medios para gratificarse. De acuerdo con las naciones paganas era un lugar sagra¬do, una ciudad de templos, dedicada a la adoración sensual.
Fácilmente puedes ver que Pérgamo era una ciudad mal¬vada, un lugar donde Satanás podía establecer su reinado.

Existen varios tipos de fortalezas. Gary Kinnaman provee excelentes definiciones de tres variedades en su libro Over-coming the Dominion of Darkness [Venciendo el dominio de las tinieblas]. Aquí hay una paráfrasis de las tres:

1. Fortalezas territoriales: Estas representan las jerar¬quías de seres tenebrosos a quienes Satanás mismo, en forma estratégica, asigna para que tengan influen¬cia y control sobre las naciones, las comunidades y aun las familias. Ciertas fuerzas demoníacas acuden en masa a distintas regiones para fortificar ciertos tipos de maldad. De esta forma, ciertas ciudades serán fortalezas de idolatría, de pecado sensual o de ciertos espíritus religiosos.

2. Fortalezas ideológicas: Estas se refieren al dominio de Satanás sobre la cosmovisión, por medio de filo¬sofías que ejercen influencia sobre la cultura y la sociedad. Se considera un ejemplo de esto la teoría de Charles Darwin de selección natural, la cual se opone a la creación bíblica. Estas fortalezas son des¬critas en 2 Corintios 10.5: «...derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando [nosotros] cautivo todo pensa¬miento a la obediencia a Cristo».

3. Fortalezas personales: Estas son las cosas que Sata¬nás construye para ejercer influencia sobre tu vida personal: pecados personales, tus pensamientos, tus sentimientos, tus actitudes y tus patrones de compor¬tamiento.

Edgardo Silvoso, de «Evangelismo de cosecha», da otra definición de fortaleza: «Una fortaleza es una mentalidad impregnada de desesperanza que causa que el creyente acepte como inmutable alguna cosa que sabe que es contra¬ria a la voluntad de Dios».

En septiembre de 1990 en la ciudad de Mar del Plata, Argentina, ocurrió un evento un tanto dramático, como resultado de la destrucción de una fortaleza sobre la ciudad,por medio de la intercesión y la guerra espiritual, cuanuu iua «Generales de intercesión» se reunieron con un grupo de intercesores en esa ciudad. Discernimos que había cuatro espíritus territoriales principales que gobernaban sobre la ciudad y por encima de todos ellos reinaba un «hombre fuerte» o demonio gobernador. Los intercesores habían ayu¬nado y orado, y alrededor de trescientas personas se habían reunido en la plaza para orar por su ciudad. Estaban presen¬tes pastores de la ciudad cuando empezamos con arrepenti¬miento y oración. A eso de las cuatro de la tarde comenzamos a orar en contra del espíritu reinante (hechicería). A las cuatro en punto, notamos la hora pues sonaron las campanas de la catedral y seguimos orando en contra de la hechicería.

Más tarde, luego de nuestro tiempo de oración, uno de los pastores locales recibió una llamada telefónica pregun¬tando lo que habíamos estado haciendo a las cuatro en punto. Parece ser que había una bruja de la macumba que durante dos años había reunido a las brujas para maldecir a los pastores de la ciudad y a las cuatro en punto cayó muerta.

Quedamos anonadados al oír este informe. A pesar de que no nos alegraba el hecho de que la mujer hubiese muerto, tuvimos plena conciencia de que Dios había enviado un claro mensaje de juicio a la hechicería. El Altísimo había dibujado una línea en la arena y había dicho: «¡Hasta aquí, Satanás!» Cuando son destruidas las fortalezas de Satanás, su reino no puede mantenerse firme.

Esto me recuerda a Lucas 11.21-22:
Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba y reparte el botín.

Trataremos con profundidad los elementos involucrados en la destrucción de fortalezas en el último capítulo que se titula: «Conquistemos las puertas del enemigo».

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